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Dave Hickey, Crítico de Arte y Teórico.

Dave Hickey es uno de los críticos de arte más renombrados en la actualidad. Autor de dos volúmenes sobre crítica de arte: «El Dragón Invisible: Cuatro ensayos sobre la Belleza» (1993, sexta edición), y «Guitarra de Aire, Ensayos sobre Arte y Democracia» (1998, tercera edición). Ha escrito para la mayoría de las publicaciones culturales más importantes, como «The Rolling Stone», «Art News», «Art in America», «Artforum», «Interview», «Harper’s Magazine», «Vanity Fair», «Nest», «The New York Times», y «Los Ángeles Times». Además es Director Ejecutivo de la revista Art in América y editor colaborador en The Village Voice. Fue Director de la galería de arte Un Lugar Limpio y Bien Iluminado (A Clean, Well Lighted Place), en Austin, y de la galería Reese Palley, en Nueva York. Recientemente se desempañó como curador en la Cuarta Bienal Internacional de SITE Santa Fe, «Beau Monde». En la actualidad es Profesor de Teoría del Arte y Crítica en la Universidad de Las Vegas, Nevada, además de Editor Colaborador en la revista Art Issues en Los Angeles.

La entrevista fue realizada por IIana Stanger de TheArtBiz.com


-Creo que los críticos, por el rol que cumplen y el entrenamiento que tienen, son uno de los aspectos más misteriosos del mundo del arte para los artistas emergentes. Me podría contar sobre sus comienzos como crítico de arte.

Comencé a escribir sobre arte porque estaba interesado en la brecha que existe entre lo que vemos y lo que decimos. Además, quería escribir sobre las cosas en el mundo que quedaran después que yo haya escrito sobre ellas, de esta forma, cualquier cosa que yo escribiera permanecería en una relación viva con su sujeto. Si alguien escribe sobre un concierto o una obra de teatro o un evento público, ese evento termina y no queda nada, excepto lo escrito. Las obras de arte, sin embargo, sobreviven como una crítica continua de la crítica que alguien ha escrito. Eso me gusta.


-¿Cuál es el rol del crítico de arte dentro del mundo del arte? ¿Qué efecto, cree usted, tienen los críticos en lo que se está produciendo y vendiendo, y si esto es positivo o negativo?

Usted debe recordar que el mundo del arte es nada más que mucha gente que compra, vende, exhibe, piensa, habla y escribe sobre arte. Dentro de este mundo, los críticos son observadores interesados que documentan sus intereses, diferentes de los eruditos y periodistas, que son supuestamente observadores desinteresados. La cruda verdad, sin embargo, es que el mundo del arte es un mundo pequeño que funciona en base a conversaciones. Como consecuencia de esto, la mayoría de lo que un crítico escribe sobre arte no está escrito para el mundo del arte sino para la gente que está interesada en el mundo del arte y quiere saber de que está hablando la gente del arte. A lo largo de sus carreras, los críticos construyen su reputación por estar acertados o equivocados sobre las cosas; la gente confía en esta reputación pero no mucho; si se define el poder como el poder de convertir algo que no es interesante en interesante, los críticos no tienen poder bajo ningún concepto. El arte tiene poder.


-¿Cómo usted caracterizaría la relación entre los artistas y los críticos?

Extraña. Los críticos escriben sobre arte; los biógrafos y los periodistas de espectáculos escriben sobre los artistas.


-Usted has sido director de galerías, editor, escritor freelance y profesor. ¿Cómo ha podido moverse en terrenos tan diferentes? ¿Qué es lo que lo ha llevado a ir de un campo al otro?

Lo usual: las circunstancias, la avaricia, el capricho, el fracaso y la impaciencia.


-A menudo usted habla sobre su amor inicial (y continuo) por arreglar las cosas en una pared, y ha dicho que su rol ideal como curador sería decir, «Acá hay algunas cosas que encontré. ¿No son interesantes? Discúlpeme mientas me aparto del camino.» Este es diferente de su rol como crítico y teórico, cuál de estos roles supone una penetración más profunda en el arte y la posibilidad de expresar sus opiniones sobre éste. ¿Qué piensa de esta contradicción?

La forma más simple de explicar esto es decir que la crítica tiene que ver con una actividad del que consume el arte, del consumidor y la curaduría tiene que ver con la actividad del que ofrece arte.
El crítico trata de darle sentido al arte que tiene ante sus ojos. Los curadores presentan cosas a la gente para que ellos puedan tratar de darle sentido. El crítico está tratando de decir una cosa; el curador está tratando de crear una situación en la cual mucha gente puede ver y pensar y decir muchas cosas diferentes. Los críticos tratan de estabilizar; los curadores, idealmente, tratan de desestabilizar, de crear la posibilidad de nuevos significados.



-¿Tiene algo que decir con respecto al hecho de que los alumnos sean admitidos al programa de arte de la Universidad de Nevada, Las Vegas? Si es así, ¿qué es lo que busca?

Sí, tengo algo para decir, y en general, busco alumnos que quieran ser artistas más que estudiantes que quieran ir a la universidad y estudiar arte. La diferencia se hace obvia por el trabajo presentado.


-¿Qué consejo les daría a los artistas que están surgiendo? ¿Hay alguna diferencia entre el consejo que podría dar como docente, como curador, como dueño de galería, o como crítico - teórico?

Mi consejo es siempre hacer mucho arte; hacer mucho arte, luego mirar lo que has hecho y luego pensar en lo que has creado. Si uno piensa primero, nunca va a crear nada o hará algo aburrido. El arte no existe hasta que el artista ha terminado de hacerlo. Las diferencias entre las respuestas como crítico, docente, marchand y curador son las siguientes: como crítico, supongo que el arte es algo terminado y tiene una finalidad concreta. Como profesor, presumo que el arte necesita trabajo. Entonces, el mismo trabajo que me puede gustar como crítico, como profesor puede parecerme deficiente, simplemente porque mi regla para mirar el arte de los estudiantes es: si no estás enfermo, no llames al doctor. Como marchand, uno busca calidad, por supuesto, pero también busca pruebas de los hábitos de trabajo y del compromiso del artista con su carrera a largo plazo. Como curador, uno busca lo que es más adecuado y conveniente.


Fuente: http://www.nyfa.org


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